Las redes criminales están perfeccionando sus métodos para apoderarse de mercancías, desde el robo de remolques hasta el fraude digital y la suplantación de transportistas. En 2025, las pérdidas estimadas por robo de carga alcanzaron casi 725 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, lo que obliga al sector a reforzar sus medidas de seguridad.
El robo de mercancías se ha convertido en un desafío cada vez más complejo para las empresas de transporte y logística en Estados Unidos. Aunque los robos físicos continúan representando una amenaza, las organizaciones criminales también recurren a herramientas digitales, documentación fraudulenta y suplantación de identidades para interceptar cargamentos de alto valor. El resultado es un riesgo que afecta a transportistas, operadores logísticos, distribuidores y fabricantes.
Según el análisis anual de Verisk CargoNet, durante 2025 se registraron 3.594 incidentes relacionados con delitos contra la cadena de suministro en Estados Unidos y Canadá, una cifra similar a la del año anterior. Sin embargo, las pérdidas estimadas por robo de carga aumentaron un 60 %, hasta alcanzar aproximadamente 725 millones de dólares. El valor medio estimado por robo también creció un 36 %, hasta los 273.990 dólares.
El fraude digital gana protagonismo
Una de las principales preocupaciones del sector es la evolución de los métodos utilizados para interceptar mercancías. En lugar de limitarse a sustraer un remolque estacionado, los delincuentes pueden hacerse pasar por transportistas legítimos, utilizar credenciales robadas o manipular comunicaciones para conseguir que una carga sea entregada a una persona no autorizada.
Entre las prácticas identificadas figuran las recogidas ficticias, la suplantación de empresas de transporte y el doble o triple intermediado de cargas (double y triple brokering). En estos últimos casos, una operación puede pasar por varios intermediarios sin que todas las partes conozcan quién controla realmente el envío.
El acceso no autorizado a cuentas de correo electrónico, sistemas telefónicos y plataformas logísticas añade otra dificultad. Con información aparentemente legítima, los delincuentes pueden identificar cargamentos disponibles, conocer sus horarios y modificar instrucciones de recogida o entrega. Por eso, verificar únicamente el nombre de una empresa ya no siempre resulta suficiente: también es necesario comprobar la identidad de quien solicita o confirma cada operación.
Mercancías cada vez más codiciadas
Los productos alimentarios, las bebidas, los metales y los equipos tecnológicos figuran entre los objetivos destacados de las redes criminales. En 2025, los robos de alimentos y bebidas aumentaron un 47 %, mientras que los incidentes relacionados con metales crecieron un 77 %, según CargoNet. La demanda de cobre y otros materiales con valor comercial contribuyó a esta tendencia.
Las pérdidas estimadas por robo de carga aumentaron un 60 %, hasta alcanzar aproximadamente 725 millones de dólares.
Verisk CargoNet
También preocupa el robo de componentes informáticos y equipos tecnológicos de alto valor. Una sola carga puede representar una pérdida considerable para una empresa, especialmente cuando al valor de la mercancía se suman los retrasos, las penalizaciones contractuales, las reclamaciones y las dificultades para cumplir los compromisos con los clientes.
California, Texas e Illinois continúan destacando entre los estados con mayor actividad registrada. No obstante, las empresas no deberían limitar sus medidas de prevención a las rutas tradicionalmente consideradas de riesgo: los datos muestran que los incidentes también se están extendiendo a otros mercados y corredores logísticos.
Cómo pueden protegerse las empresas
Frente a estas amenazas, la prevención requiere combinar seguridad física y controles digitales. Una primera medida consiste en verificar rigurosamente a los transportistas y subcontratistas, confirmar los cambios de última hora mediante contactos previamente validados y limitar el acceso a la información sensible de los envíos.
El seguimiento por GPS, los sellos de seguridad, las alertas ante desvíos de ruta y la supervisión de los remolques estacionados también pueden ayudar a detectar situaciones sospechosas. Además, conviene establecer protocolos claros para elegir áreas de descanso seguras y evitar dejar cargamentos de alto valor sin vigilancia durante periodos prolongados.
La formación de conductores y personal administrativo es igualmente importante. Reconocer correos sospechosos, solicitudes de cambio de destino y discrepancias en la documentación puede evitar que un fraude avance hasta convertirse en una pérdida real. Las empresas también deberían revisar sus pólizas de seguro para comprobar qué modalidades de robo y fraude están cubiertas.
Seguridad como parte de la operación
El robo de carga ya no puede abordarse únicamente como un problema de vigilancia en carretera. La combinación de delincuencia organizada, información comercial comprometida y procedimientos de contratación vulnerables exige una estrategia integral.
Para las empresas de transporte, invertir en prevención puede significar mucho más que proteger una mercancía: supone preservar la continuidad de las operaciones, la confianza de los clientes y la rentabilidad del negocio. En un mercado donde los métodos criminales evolucionan constantemente, verificar cada operación y compartir información sobre incidentes se convierte en una parte esencial de la gestión logística.
Transporte Latino · Noviembre 2026
